Librarium
sábado, 27 de abril de 2013
Padre e hijo
martes, 23 de abril de 2013
Vaul
El mismo Odin quedo asombrado del don de este hombre cuando le regalo una armadura que ni su mágica lanza podía atravesar, hecha con las escamas de un dragón negro y reforzada con la piel de un gigante de hielo que el mismo herrero mato cuando este intento robar en su forja. A pesar de tal acto de valentía y fuerza, el padre de todas las cosas temía por la seguridad del herrero, ya que los malditos gigantes podrían secuestrarlo y obligarle a forjar armas que luego usarían en contra de los dioses en el Ragnarok, algo que ni Odin ni ningún dios podían permitir.
Así fue como Odin invito al herrero a establecer su morada en Valhalla, junto a los dioses y a los más grandes guerreros. Forjo maravillosas armas para los dioses, creo objetos con poderes mágicos que en mas de una ocasión salvaron la vida de algún dios. Pero el destino es caprichoso y el dios Loki estaba deseando gastar alguna broma a su nuevo invitado, con ayuda de una pequeña distracción, ocasionada por la pelea de un Thor demasiado borracho como para poder pensar que se las estaba viendo con cinco dragones, a los cuales confundió con una única mujer de piel "demasiado irritada". El herrero se ausento para ayudar a Thor en la pelea y así conseguir más material para el escudo que Odin le había encargado para un mortal, aprovechando esta ausencia Loki coloco una bolsa de azufre dentro de la forja del herrero, en un intento de darle un simple susto.
Cuando el herrero regreso, se preparo para trabajar en el escudo y encendió el fuego para empezar a calentar la forja, en ese momento la bolsa exploto y lo que debía ser una simple broma se convirtió en la desgracia del herrero, ya que , aunque gracias a la piel de dragón logro sobrevivir, se quedo ciego debido a que sus ojos ardieron con la explosión de azufre.
Loki fue llamado a responder de sus actos, más el herrero le perdono la broma a cambio de que recorriese la tierra intentando enmendar su error. Desde entonces el herrero fue conocido como el dios herrero Vaul, quien forjo las armas de los dioses y las cadenas que mantienen atado a Fenrir, el dios que marcara la diferencia entre la derrota y la victoria en el Ragnarok y el dios que una vez perdono a Loki antes de su caída en desgracia.
martes, 16 de abril de 2013
Dos victorias
Mi escudo tiene aun las marcas del ultimo combate, un rival duro y una gloriosa victoria que me acerca a mi libertad. Libertad, curiosa palabra, mi padre me explico que un hombre es libre cuando hace lo que le gusta sin alterar la libertad de otros. Mi espada es de buena calidad, un acero magistralmente trabajado y letalmente utilizado en las manos adecuadas, me llevo tiempo acostumbrarme a manejarla con el escudo rectangular, pero el resultado a sido excelente.
El magistrado acabara durmiendo al publico a este paso, menos mal que los gladiadores estamos acostumbrados a despertarlos.Se abren las puertas y con mi paso la ciudad estalla en un gran clamor, están ansiosos de espectáculo y lo van a tener.
- Hoy- anuncia mi domine- nuestro campeón honrara la victoria de Roma sobre los perros Germanos.
Ellos son un grupo de ocho, armados con espadas y lanzas, armas inútiles, ya que cualquiera vería que están sin afilar y oxidadas. No llevan armadura pero todos tienen la cara cubierta por una mascara, parecen funerarias y son extrañamente familiares, serán alguna especie de alegoría a la muerte, dos de ellos son mujeres. Esto ya no es nada normal, nunca se incluyen mujeres en los juegos.
Dos de ellos cometen el error de cargar contra mi antes de que domine acabe su discurso, craso error interrumpir a mi maestro. Uno pierde el brazo y al otro le secciono la yugular, nunca he permitido que alguien agravie a mi domine y siga con vida.
- El campeón puede empezar.
Antes de que reaccionen, la lanza que les he arrojado se clava en la carne de una de las mujeres. Su numero acaba de quedar reducido a cinco, este combate no servirá a mi causa pero al menos me entretendrá un rato. Uno de ellos carga con dos espadas, el muy imbécil deja las piernas descubiertas y un simple tajo hace que quede tirado en el suelo. Mi carga provoca que uno de ellos caiga al suelo, debido a un golpe de escudo, y me permite decapitar a otro de ellos. La mujer me ataca con la lanza, rozando la carne de mi brazo, a desaprovechado esa oportunidad con lo que pierde la mitad superior de su cuerpo. El caído en el suelo intenta levantarse y muere al penetrar mi acero en su pecho.
El restante parece demasiado cobarde, ya que se clava la espada en el cuello antes de permitir que la mía lo haga. Solo queda uno.
El herido en el muslo intenta arrastrarse hasta sus armas, es bastante patético. Le agarro del cuello y le arranco la mascara. Es curioso, pero este perro es conocido.
- Estos ojos azules han ocultado muchas traiciones.
- El único traidor aquí eres tu- responde.
- ¿ Yo? Al único que he traicionado a sido a mi mismo. Tu le hiciste daño a mi nieta, tu le hiciste daño a los que quería, tu me robaste a quien amaba y me hiciste odiarla para que ella te amara aun mas. Viertes mieles en los oídos de tu títeres para ponerlos en mi contra. Ahora ya no tienen cuerdas ni vida, tu los has traído a su muerte- mi espada atraviesa su cuello- ve con ellos, cabrón.
La cabeza vuela, el pueblo ruge y hoy consigo dos victorias
sábado, 13 de abril de 2013
El porque
Estaba harto, no quería luchar otra guerra perdida en la cual solo luchaba yo y era yo el único que perdía con esa guerra. Harto de luchar en guerras que no eran mías, me fui, solo pero me fui, me negué a pasar mas noches en vela por los problemas, me negué a aguantar a gente que me exigía lealtad pero no ofrecía nada a cambio. Ellos lo llamaban amistad, tal vez yo sea idiota, tal vez a pesar de tener 18 años, este viejo para mi tiempo, pero en mi mente no cabe la idea de que en las amistad pueda haber espacio para las cadenas de la servidumbre. Me decían que era yo el que había cambiado, que era yo el causante de los problemas, puede que sea así, tal vez yo causara la herida pero esa herida me duele más a mi que a ellos.
Ahora sigo luchando, pero ya no estoy solo, tengo a gente que me quiere y me apoya. Ellos puede que sigan hablando tan mal de mi como siempre, posiblemente incluso peor, pero me da exactamente igual, no valen nada para mi y sus palabras ya no me afectan.
¿Venis a por mi? Entonces os estaré esperando, solo o acompañado, tanto tiene porque os venceré a todos. Os recuerdo que los secretos de los demás son un arma poderosa y que los mios, los que jamas desvele, son un gran escudo, ir a por mi o por los que me importan y vuestros secretos serán la espada que os apuñala desde la protección del escudo.
Queríais el porque de mi actitud, aquí lo tenéis
sábado, 9 de febrero de 2013
Deus
La iglesia estaba abarrotada, la gente se había reunido en el templo para la misa en honor del Cardenal Bucharis, un honor que podría ser lo que convirtiera aquella ciudad de segunda en una de las más grandes y poderosas.
Los niños decoraron durante horas el altar y las mujeres habían trabajado durante semanas en la elaboración deL manto que decoraba la imagen del santo patrón de la ciudad, el cardenal tenía que ver que aquella ciudad parecía digna de su patrocinio, parecía pues realmente la ciudad no era mejor que un estercolero. La basura se acumulaba en las calles, las ratas nadaban en la abundancia de basura y los criminales vagaban libremente por las calles en busca de víctimas, pero claro lo importante era dar buena imagen y conseguir el patrocinio, el resto poco importaba, ya lo arreglarian más adelante, o no, ya verían cuando tuvieran dinero si merecía la pena contratar más o menos guardias.
La hora se acercaba y el cardenal no había dado señales de vida, ni siquiera había noticias de su séquito, el obispo comenzaba a impacientarse y los feligreses temían que todo su esfuerzo fuese en vano. En ese instante las puertas de la iglesia se abrieron de golpe y un grupo de soldados irrumpieron en la celebración, matando a todo aquel que encontraban a su paso y capturando al obispo. Lo llevaron fuera de la ciudad a través de calles manchadas de sangre y cuyos magníficos edificios habían sido reducidos a cenizas en apenas unas horas, lo arrojaron a los pies de un hombre que vestía una túnica roja y portaba una daga en la mano.
-Vos- dijo el asustado obispo- ¿porqué?
- Deus lo volt
domingo, 25 de noviembre de 2012
Justo Castigo
- ¿Como ocurrió?- pregunto, a pesar del dolor de la pregunta, era algo que necesitaba saber.
- Hacia meses que no la veíamos, no teníamos noticias de ella... un día fuimos a verla a su casa, nos faltaba solo unos pasos para llegar cuando ella salio de la casa con la ropa rasgada, la cara ensangrentada y con su marido gritando insultos desde la puerta... no paso de aquella noche, tenia destrozada la cara y las heridas del cuerpo eran demasiado profundas... él... el la violo, la maltrato.
- ¿Y la justicia?
- No hacen nada, dicen que no hay pruebas y que no están para perder el tiempo.
Haytam se despidió de la mujer y se dirigió hacia ese lugar, paso por calles que no veía desde hacia años, cuando había abandonado la ciudad perseguido por las tropas británicas, había dejado atrás a su amor, su vida, todo. Demasiados cabos quedaron sueltos, era hora de atar el ultimo de ellos. Luco siempre había sido un hombre honesto y que cuidaba de la gente que había a su alrededor, y sin embargo había cometido semejante atrocidad y se había librado de recibir su castigo, no era justo, no existía justicia en aquella ciudad.
Haytam entro en la casa y encontró a Luco tirado en el suelo, a su alrededor había varias botellas de vino vacías, el hombre estaba borracho y desprendía un fortísimo olor a alcohol.
- Vaya hombre, cuanto tiempo- dijo el borracho- si vienes por la puta llegas tarde se ha... ido.
- Luco, Luco, Luco ¿Qué te paso?¿ Como has cambiado tanto?- respondió Haytam.
- Fue ha hablar el cobarde que huyo- Haytam le pego una patada en la boca y lo agarro por el cuello.
- Tal vez no te das cuenta de todo el daño que has hecho, pero tranquilo- sonrió- yo te hare ver.
Lo levanto por encima de su cabeza y lo lanzo contra una estanteria, Luco se levanto con dificultad y trato de golpear con una botella a Haytam, este agarro su mano y le dio un cabezazo que le rompió la nariz y lo dejo sangrando, sin perder el tiempo, saco una pistola de chispa y le disparo a la cabeza, el cuerpo de Luco quedo tendido en el suelo, rodeado de un gran charco de sangre.Haytam abrió una botella de ron y roció con ella el cadáver, encendió una cerilla y le prendió fuego.
Desde fuera, Haytam vio como la casa ardía y una multitud de gente agrupaba frente al incendio, todos observaban las llamas devoraban con fuerza las paredes de la casa, miro por ultima vez aquel edificio, tantísimos recuerdos, toda una vida rota y por fin le llego la hora, pagaría por todo lo que hizo, puede que Haytam tuviese un sitio reservado en el Infierno, pero seria junto a Luco.
- Adiós papa.