Hace mucho que mis pasos no siguen el rumbo que seguían en el pasado, tantas cosas han cambiado en tan poco tiempo. En el fondo sabia que tenia que ser así, que no podía evitarlo, que las cosas se inclinaban hacia el desastre y... no hice nada.
Estaba harto, no quería luchar otra guerra perdida en la cual solo luchaba yo y era yo el único que perdía con esa guerra. Harto de luchar en guerras que no eran mías, me fui, solo pero me fui, me negué a pasar mas noches en vela por los problemas, me negué a aguantar a gente que me exigía lealtad pero no ofrecía nada a cambio. Ellos lo llamaban amistad, tal vez yo sea idiota, tal vez a pesar de tener 18 años, este viejo para mi tiempo, pero en mi mente no cabe la idea de que en las amistad pueda haber espacio para las cadenas de la servidumbre. Me decían que era yo el que había cambiado, que era yo el causante de los problemas, puede que sea así, tal vez yo causara la herida pero esa herida me duele más a mi que a ellos.
Ahora sigo luchando, pero ya no estoy solo, tengo a gente que me quiere y me apoya. Ellos puede que sigan hablando tan mal de mi como siempre, posiblemente incluso peor, pero me da exactamente igual, no valen nada para mi y sus palabras ya no me afectan.
¿Venis a por mi? Entonces os estaré esperando, solo o acompañado, tanto tiene porque os venceré a todos. Os recuerdo que los secretos de los demás son un arma poderosa y que los mios, los que jamas desvele, son un gran escudo, ir a por mi o por los que me importan y vuestros secretos serán la espada que os apuñala desde la protección del escudo.
Queríais el porque de mi actitud, aquí lo tenéis
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